Qual é a identidade que nos corresponde como lusodescendentes?
Terça-feira, 02 de Maio de 2006 a las 08:13:15
O “bacalhau” y “el pabellón”
Arelys Gonçalves
Correio de Caracas
II Encontro de Gerações “Testemunhos para o futuro”
...Quiero relatarles a modo de testimonio...mi historia. Mi padre es de la Isla de Madeira, como muchos de ustedes y mi madre es venezolana, de Maracay... Les confieso que no me canso de agradecer esa hermosa coincidencia que les permitió a ellos encontrarse en algún momento de sus caminos y haber decidido continuar la ruta juntos, sin discriminaciones, sin diferencias culturales, olvidando las falsas limitaciones, muchas veces inventadas por quienes se alimentan del egoísmo.
Gracias a esa unión que espero se prolongue para toda la vida, mi familia y muchas otras han crecido en un ambiente muy especial y único: en el seno de una multiplicidad de hábitos y costumbres que se resumen en esos dos platos. El crecimiento de los jóvenes lusodescendientes y de los luso-venezolano descendientes, como podría decirse en mi caso, ha significado, entre muchas cosas, vivir y querer al mismo tiempo dos orígenes, dos culturas y dos nacionalidades. Mientras algunos discuten quién es más portugués, sus hijos, las generaciones posteriores, aprenden a convivir en medio de su propia nacionalidad, creada nada más y nada menos que entre el calor y el olor de las arepas y el milo, entre la carne mechada y el cocido portugués, entre el caldo verde y el hervido de gallina. Una dieta verdaderamente exclusiva, única e irrepetible.
Sin embargo, aunque todo huela muy bien en la mesa, algunas discusiones que se plantean sobre el tema despiertan dudas sobre nosotros, la descendencia, y muchos nos preguntamos: ¿Qué somos? Para nadie es un secreto que algunos piensan que si no hablas portugués, no tienes cabida en la comunidad. Pero ¿cómo explicarle eso a una joven que se llama Maria Fatima de Oliveira, por ejemplo, que ha vivido toda su vida con su padre que es portugués, que le dio su apellido, que le repitió mil veces su historia, que la motivó a amar el trabajo y en los momentos más felices, le enseñó a bailar y cantar el “bailinho da Madeira” pero, por razones económicas, nunca pudo ir a Portugal?. Y nos seguimos preguntando ¿Qué somos, entonces?, si nuestra casa es diferente a todas y si en la escuela desde la maestra hasta el portero, todos te llamaban “portu”.
Todavía estamos esperando la respuesta. Muchos se han atrevido a responder a sí mismos y, sin miedo, han querido tener la libertad de ser lo que ellos sienten: genéticamente mitad y mitad, venezolanos por nacimiento pero a la vez un poquito portugueses; somos un ir y venir de valores y sabores que nos han alimentado el amor por quienes vinieron desde tan lejos y trabajaron hasta desgastar sus manos para hacer de nosotros lo que somos ahora y por quienes los recibieron y les ofrecieron un espacio de su tierra, de su país, para salir juntos adelante.
Eso es lo que nos hace querer estar presentes aquí, por ustedes que lo han dado todo por nosotros, sus hijos, y también por nosotros, ¿por qué no? para ocupar nuestro espacio, para recordarles que formamos parte de ustedes, confesarles como nunca antes que vivimos a diario la dicha de formar parte de sus hogares, de esa divina mixtura, sin vergüenza alguna, sin pena, por el contrario, con el orgullo de integrar esa cada vez más grande población de lusodescendientes que ahora quiere rendir homenaje a sus predecesores con ejemplos de trabajo, profesionalismo y éxito. ?>?>
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